Muchas personas admiran la apariencia externa de la Biblia, pero rechazan su mensaje esencial.

Ten misericordia de nosotros, oh Señor Dios. Tus pensamientos, oh Dios, son sumamente preciosos para mí, y su número es inmenso. Son más numerosos que los granos de arena; aun al despertar, estoy contigo. Por favor, destruye a los impíos, oh Dios; aleja de mí a los sanguinarios. Hablan de ti con engaño, y tus enemigos usan tu nombre profanamente. Oh Señor, ¿acaso no he de odiar a los que te odian y despreciar a los que se levantan contra ti? Siento un odio profundo hacia ellos y los considero mis enemigos. Examina mi corazón, oh Dios, y conoce mis inquietudes; pruébame. Ve si hay en mí algún camino perverso y guíame por el camino eterno. Iglesia Universal del Dios Viviente

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