La protección del Señor: firmeza y paz para Sus fieles.
Quienes depositan su confianza en el Señor se mantienen tan inconmovibles como el monte Sion; su permanencia es eterna.
Al igual que las montañas rodean Jerusalén, el Señor rodea a Su pueblo, garantizando seguridad perpetua.
La autoridad de los impíos no podrá dominar la herencia de los justos, impidiendo así que estos se desvíen hacia la maldad.
Señor, extiende Tu bondad a quienes obran el bien y poseen un corazón puro.
No obstante, el Señor apartará a los que se desviaron por caminos deshonestos, junto con todos los malhechores.
Que la paz prevalezca.
Iglesia Universal del Dios Viviente

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